El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

-Saldré mañana por la mañana -respondió Per- seo. -Te ruego que lo hagas así, valiente joven -ase- guró el rey-. Y, al cortar la cabeza de la gorgo- na, Perseo, ten cuidado de dar el golpe limpio para no estropearla. La traerás aquí lo mejor conservada que sea posible, porque la princesa Hipodamia es muy delicada de gusto. Perseo salió del palacio y, apenas había pasa- do la puerta, el rey Polidectes se echó a reír; le divertía mucho, tan malvado era, que el pobre muchacho hubiese caído en la trampa. Pronto corrió la noticia de que Perseo había decidido cortar la cabeza de Medusa con su cabellera de serpientes. Todo el mundo se alegró al sa- berlo, pues casi todos los habitantes de la isla eran tan malvados como el mismo rey, y se habrían alegrado muchísimo de que les suce- diese algún mal muy grande a Dánae y a su hijo.

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