El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood
¡Qué poco sabe de los males del mundo! ¡Po- brecillo! ¡Ya hablará de otro modo cuando tenga tanta experiencia de la vida como yo! Y, diciendo esto, empezó a saltar a la comba. Entretanto, el día iba llegando a su fin. Fuera, el paisaje tenía un aspecto tenebroso. Había a lo lejos, en el crepúsculo que se acercaba, como un rebaño de nubes grises que avanza- ban corriendo; en la tierra se habían borrado todos los caminos y la nieve amontonada sobre los escalones del porche demostraba que nadie había entrado ni salido en muchas horas. Si un niño hubiese estado a solas en la ventana mirando el paisaje invernal, se habría puesto triste. Pero media docena de niños jun- tos, aunque no puedan convertir el mundo en un paraíso, pueden desafiar el invierno y todas sus tormentas, que no serán capaces de en- tristecerlos. Eustace Bright, además, animado por las circunstancias, inventó varios juegos nuevos, gracias a los cuales la alegría no se perdió hasta la hora de irse a la cama y que
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx