El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood
-, porque lo primero que habría salido de ella al levantar la tapa habría sido el señor Eustace Bright en forma de Calamidad. -Primo Eustace -dijo Arándano-, ¿guardaba la caja todo el mal que ha sucedido en el mundo? -¡No faltaba ni una miga! -respondió Eustace-. Esta misma nevada, que ha echado a perder mi sesión de patinaje, estaba allí encerrada. -¿Y qué tamaño tenía la caja? -preguntó Arán- dano. -Como un metro de largo -dijo Eustace-, medio de ancho y medio de alto. -¡Ah -dijo el niño-, te estás burlando de mí, primo Eustace! No hay males en el mundo para llenar una caja tan grande. Además la ne- vada no es un mal, es una diversión; no estaba en la caja, eso seguro. -¡Vaya con el chiquillo! -exclamó Siempreviva con aire de superioridad-.
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