40 1. El Tundique: El canto del vigía y las primeras bromas. El Tundique nació como una danza para contar historias del día a día, pero también para protestar con alegría. Los antiguos pobladores veían que en las haciendas y en los caminos siempre había un personaje al que llamaban el "Caporal", que era una especie de vigilante o jefe que caminaba con un látigo en la mano y se creía muy poderoso. Los abuelos afrodescendientes e indígenas, que eran muy observadores, decidieron imitar a este personaje para quitarle el miedo. Se juntaron en grupos y empezaron a raspar unas cañas de bambú ranuradas (como un güiro) y a tocar pequeños tambores que hacían un sonido parecido a: ¡Tun-diquí, tun-diquí, tun-diquí! De ahí viene su hermoso nombre. En el Tundique, los pobladores adoptaron estos ritmos para demostrar que, aunque los jefes los miraran con dureza, ellos tenían el poder de la música y la libertad en sus pies.
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