El imperio inka
utilizadas para organizar los rituales incaicos que allí se llevaban a cabo. En otras palabras, la plaza como fenómeno era más que una cocha. Espacio y material se unían de una manera incluso más profunda para que esta forma arquitectónica marcara el centro físico y metafórico del Tahuantinsuyo. La plaza, entendida como la unión entre lo físico y lo ideal, puede ser entonces imaginaba como la plantilla ideal de las divisiones binarias y cuadripartitas que organizan muchas de las formas incaicas, como las imágenes tocapu (fig. 10.14), las estructuras arquitectónicas (ver capítulo 12 por Nair y Protzen) y prácticamente todo lo demás. Esto se debe a que, en parte, existe un componente recursivo a todas las imágenes y arquitectura incaicas, como mencionamos también
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