El imperio inka
provinciales eran el lugar donde se conducía la hospitalidad estatal, a veces en una escala de varios miles, y se asignaban las tareas de mano de obra según la vía administrativa. Los complejos de almacenamiento eran inmensos, quizá comparables a una escala global solo con los gigantescos almacenes que el Imperio romano mantenía para sostener a la población plebeya de Roma y alrededores (LeVine, 1992). Se construyeron cientos de facilidades, las más grandes de ellas aparentemente alrededor de Cusco, para alimentar y proveer a los residentes de la capital y a sus trabajadores de apoyo (ver fig. 7.6). En las provincias se levantaron varios cientos, e incluso algunos pocos miles, de estructuras similares cerca de las principales granjas y centros estatales.
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