El imperio inka

especifican cerca de 40 tipos distintos de trabajos para el Estado, excluyendo el servicio agrícola y militar, que probablemente demandó la mayor cantidad de esfuerzo. Falcón notó que las sociedades costeras incluían también responsables de los sacrificios humanos; mineros y personas que trabajaban con piedras, tierra de colores y sal; artesanos, incluyendo tejedores, fabricantes de sandalias, alfareros, carpinteros y albañiles; guardias para las Mujeres del Sol, sacerdotisas, llamas y almacenes; cocaleros; y pescadores (ver Rostworowski, 1989). Otro trabajo especializado en la sierra era relativo a los cuerpos de los incas fallecidos, así como el de los artesanos que hacían las orejeras y cuerdas de plomo con que jugaban los gobernantes. Uno de los

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