El imperio inka

de pastoreo, así como en canteras de arcilla o piedra. El ayllu solía intentar controlar los recursos de zonas ecológicas complementarias (Murra, 1972). Al hacerlo, podía dispersar el riesgo en distintas zonas de producción, ganando acceso a una variedad de productos y asegurando su autosostenibilidad. El usufructo de estos recursos para cada hogar era asignado por los líderes del ayllu sobre la base del estatus y necesidad familiar de cada uno. Las familias con estatus más alto podían recibir más que las familias comunes y, a juzgar por los documentos de la era colonial, solían tener acceso a recursos de un mayor rango de zonas ecológicas. Excepto el servicio doméstico del que disfrutaban las élites, la especialización en los servicios era aparentemente

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