El imperio inka

de la zona del lago Titicaca hablaban originalmente en puquina (o pukina), que corresponde con la «lengua secreta» a la que se refiere la documentación colonial. Según su reconstrucción, el quechua se convirtió en la lengua administrativa del imperio recién desde el décimo inca (ca. 1471-93), Túpac Inca Yupanqui, en adelante. En su capítulo, cuestiona no solo la sabiduría convencional que existe sobre la lengua incaica, sino también el arraigado acercamiento doble (arqueología-etnohistoria) a los estudios del pasado andino, pues sostiene que dicho acercamiento debería ampliarse para incluir la lingüística histórica. Considera que la dependencia excesiva de la arqueología y la etnohistoria es directamente responsable de la

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