El imperio inka

cap. VII, § 3), siguiendo en parte la hipótesis postulada por Torero (2002, cap. 3, § 3.6.4, p. 127). Según ella, la rama sureña del protoaimara, procedente de la costa sureña y asentada en la región ayacuchana (correspondiente al periodo de «nasquización» de que nos hablan los arqueólogos), habría devenido en el vehículo de propagación del poderoso Estado huari, en pleno Horizonte Medio, que en su proyección hacia el sureste andino habría llegado hasta el Cuzco, de cuya presencia en la región serían testimonio inconfundible las imponentes ciudades de Piquillacta y Choquepuqio. Como resultado del control político y administrativo ejercido por la sociedad huari, el territorio cuzqueño habría terminado

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