El imperio inka
de vehículo al Estado huari. Según la primera, esta habría sido la aimara (Torero, 1972, pp. 91-92; Hardman, 1985, p. 628), mientras que, de acuerdo con la segunda, dicha lengua habría sido la quechua (Bird, Browman & Durbin, 1984). Últimamente, el debate ha vuelto sobre el tapete y se ha reconsiderado la unidad política huari como lengua difusora del quechua (Heggarty & Beresford-Jones, 2011a, 2011b; Isbell, 2011), e incluso, más allá de una correlación lengua-sociedad unilingüe, como un una civilización bilingüe aimara-quechua (Adelaar, 2011). Por lo que respecta a nuestra posición, sin ánimos de entrar en el debate mencionado, nos volvemos a ratificar en la posición inicial que hemos venido sosteniendo (Cerrón-Palomino, 2000,
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