El imperio inka

pueden ser explicados en forma y contenido, una vez descartados el aimara y el quechua, como provenientes de una tercera entidad idiomática, la que no puede ser otra que la lengua de los antiguos collas (Cerrón-Palomino, 2013a, pp. I-4, I-5). Es más, todo parece indicar que el «lenguaje particular» de la realeza cuzqueña de que nos hablaba el Inca Garcilaso ([1609] 1943, pp. V, XIII, 111; VII, I, 166), entre otras fuentes incluso más confiables, no sería sino el idioma de procedencia altiplánica, es decir el puquina (Cerrón- Palomino, 2013b, ensayo 4). Si bien es verdad que hasta hace poco la identificación de la lengua resultaba problemática, sobre todo cuando los datos manejados no pasaban de la información documental disponible (por

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