El imperio inka

alejados de la «ciudad letrada» colonial, como son la reelaboración colonial de los quipus dentro de cabildos locales, o el desarrollo de «literacidades» locales (Salomon & Niño-Murcia, 2011). Sin duda, el estudio de los registros documentales andinos sigue siendo un universo en expansión. Algunas de las crónicas «presuntas o perdidas» que Porras Barrenechea pidió a los historiadores buscar en 1951 han sido ya recuperadas. Otras tal vez siguen a la espera de ser encontradas. Documentos inesperados asoman a la vista cuando se reorganizan archivos abandonados. Las fronteras intelectuales actuales incluyen el descubrimiento de escritos de intelectuales andinos de la Colonia tardía (Dueñas, 2010), el estudio de archivos de pueblos poco conocidos

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