El imperio inka

después Ávila recurrió a esta información para justificar lo que se convirtió en la primera campaña de «extirpación». Ávila de alguna manera adquirió el manuscrito de Choque Casa y lo guardó en secreto. Hoy conocemos ese documento secreto como la fuente quechua más importante de todas (Manuscrito de Huarochirí, [1608]1991, 1999). Único en todo el legado de documentos, explica una mitología andina con sus sacerdocios y costumbres en una lengua andina (similar al quechua pastoral, pero con influencias del idioma jaqaru de Yauyos). Como cristiano, su autor buscaba combatir a los viejos dioses. Pero aun así vivía subjetivamente en un mundo lleno de huacas, sin dudar su realidad ni su poder. Su propósito,

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx