El imperio inka

intelectual indigenista comenzaba a formarse. Unidos al cristianismo, pero comprometidos a reconceptualizar —y no simplemente borrar— el legado prehispánico, estos disidentes andinos produjeron trabajos más ricos en conocimientos locales que cualquier otro. Uno de los contemporáneos de Guamán Poma, Juan de Santa Cruz Pachacuti Yamqui Salcamaygua, escribió una historia revisionista cristiana-andina desde la perspectiva de la región del lago Titicaca ([después de 1600]1993)). Más al norte, cerca de Quito, un hombre del clero e hijo de una princesa inca llamado Diego Lobato de Sosa, elaboraba una historia inca de la conquista española. Aún no se ha encontrado el texto original. Pero el cronista tardío Fernando de Montesinos reprodujo en

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