El imperio inka

usaban poderosas plantas medicinales de la selva y con la que podían envenenar «según los días, meses o años en que quieren que muera» (Polo de Ondegardo, 1916, p. 30). Las drogas también formaban parte de los rituales proféticos en Chachapoyas a principios del siglo XVII (Ramírez, 2005, p. 146). Los actuales chamanes de la costa todavía recolectan hierbas medicinales especiales de Chachapoyas. Los árboles alucinógenos, como la trompeta del ángel ( datura arborens ), se encuentran en toda la zona quechua, mientras que la coca fue y es cultivada en muchos lugares de la zona yunga. Las fuentes históricas relacionan el uso prehispánico de las semillas de espingo ( Nectandra sp.) como algo específico de la provincia de Chachapoyas (Arriaga, [1621], 1968,

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