El imperio inka
evidencia documental indica que en la mayoría de casos los ceramistas (como kamayuq ) fueron relocalizados permanentemente en los centros o enclaves de producción del Estado (Hayashida, 1994, 1998). La permanente reubicación de especialistas y la creación de enclaves tuvieron ventajas económicas y políticas potenciales (Costin, 1991; D’Altroy, 1994). La agregación pudo favorecer las economías de escala, lo que permitió, por ejemplo, una producción especializada o de «cadena de montaje». También los grupos de especialistas pudieron ser fácilmente supervisados, controlados y reentrenados para hacer artículos de acuerdo con las especificaciones del Estado. Conociendo el énfasis inca en los productos
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