El imperio inka
local y regional (Spurling, 1992; Murra, 1978; Espinoza Soriano, 1987). Las aqlla fueron reclutadas individualmente, a la par que sus lazos con sus comunidades de origen quedaban eliminados. También los derechos sobre su producción (y reproducción, porque ellas también fueron distribuidas como regalos) fueron poseídos por el Estado (Murra, 1980, cap. 8; Rowe, 1982; Silverblatt, 1987). Los kamayuq fueron reclutados grupalmente de sus unidades domésticas, y si bien su servicio fue permanente (sus hijos nacían mientras cumplían el servicio), en principio ellos continuaron reteniendo sus derechos y obligaciones en sus comunidades de origen (Murra, 1980, cap. 8; Rowe, 1982). En cuanto a la alfarería, la
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