El imperio inka

en el NOA habría sido selectivamente intensiva y habría ocurrido en bolsones o islas productivas estratégicamente ubicadas (Tarragó, 2000; Williams & D’Altroy, 1998, p. 175). Pero este supuesto puede cambiar si consideramos una serie de subáreas que tradicionalmente han sido escasamente investigadas, desde la óptica de un gobierno expansivo. El avance de las investigaciones en los valles meridionales y en la puna de Jujuy, en el valle de Hualfín, en Fiambalá en el oeste de Catamarca y en las quebradas altas del valle Calchaquí Medio y Norte en Salta muestran una ocupación inca con características particulares, que permiten generar hipótesis acerca de la importancia que pudieron revestir los valles y quebradas para la obtención de

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