El imperio inka

(Woolf, 2001, p. 311), de conquista, el poder hegemónico ejercido sobre personas/comunidades, la incorporación de otras comunidades/Estados (más complejos), la capacidad de reorganización de las economías y pueblos provinciales (Schreiber, 2001) y la capacidad de controlar diversas ecozonas (Barfield, 2001, p. 30). Son constantes también la heterogeneidad y diversidad al interior de los imperios (Brumfiel, 2001, p. 310; Woolf, 2001, p. 311; D’Altroy, 2001a, pp. 201-210), no solo étnica y cultural, sino económica, de recursos, y de capacidad de manejo de esta diversidad, de generar estrategias también diversas en el relacionamiento (de los gobernantes) con diferentes grupos de enfoque, con distintas comunidades políticas,

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