El imperio inka

eran convertidas en prendas finas ( cumbi ) por artesanos especializados. Las fuentes indican que estos cumbicamayos provenían especialmente de comunidades pastoriles donde existía una larga tradición textil —por ejemplo, Titicaca (ver Phipps en este volumen)— aunque la creciente demanda y alta valoración de este oficio llevó a concentrarlo en manos de trabajadores directamente dependientes del Estado, a veces revestidos de una condición social especial, como ocurría con las «vírgenes del sol» o aqllas (Murra, 1978, pp. 116- 117). Parte de estas labores se desarrollaban en talleres asociados a centros administrativos que, en las tierras altas, debieron concentrar toda la cadena productiva, desde el pastoreo hasta la elaboración de tejidos. Así lo

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