El imperio inka

importante y generalizada como la mit’a agrícola y convertía al intercambio de tejidos en «uno de los vínculos y símbolos principales de la ‘ciudadanía’» (Murra, 1978, p. 99). La esquila se realizaba en el mes de octubre, cada dos años en las llamas, cada tres en las alpacas. El tejido se entendía como una labor principalmente femenina, aunque en la práctica participaban de ella individuos de ambos sexos y de diferentes edades (Dadenbach-Salazar, 1990; Rowe, 1979). La lana de llama se empleaba solo para hacer sogas, bolsas y textiles ordinarios ( ahuasca ), tareas que probablemente se realizaban en la mayoría de los hogares campesinos. La fibra de alpaca, en cambio, así como la de vicuña obtenida a través del chaku ,

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx