El imperio inka

las cuencas altiplánicas del Titicaca, Poopó, Uyuni y Guayatayoc, con cotas basales entre 3500 y 3800 m, así como en la sierra del Perú, donde los pastores de puna pudieron practicar algunos cultivos en los sectores más bajos y en cercanas cabeceras de valle o articularse con agricultores de altura a través de instituciones en las que las prácticas ceremoniales jugaron un papel destacado (Parsons, Hastings & Matos, 1997). La proximidad de las áreas de pastoreo y cultivo era ventajosa para ambas actividades al permitir, por ejemplo, echar los rebaños a los campos en invierno para aprovechar los restos de la cosecha y fertilizar la tierra, mientras que la especialización de ciertos individuos o unidades domésticas en la cría de los rebaños de todo el grupo de

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