El imperio inka

lo masculino) (Castro & Varela, 1992, 1994). Al consultar a los lugareños por qué veneran a un cerro que está tan lejos de su propio sector, contestan simplemente «por su riqueza» y agregan la leyenda de que antes el cerro Huantajaya estaba junto a los otros, pero cuando pelearon el Isluga, Tata Sabaya, Tatajachura y otros, expulsaron al Huantajaya, que vino a dar a la costa. El cerro Esmeralda y el Huantajaya están muy cerca y en un mismo cordón cordillerano, siendo fácilmente confundibles como un solo cerro con varias cumbres, entre las que destaca como la más alta la del cerro Esmeralda (Checura, 1977, p. 140). Lo que hizo la estrategia de poder del Tawantinsuyu fue resaltar connotaciones políticas, sociales y étnicas con la sacralización de

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