El imperio inka

de la Qhapaqocha (véase Wilson y otros, 2007; Brown y otros, 2008). El peregrinaje que los incas efectuaban hacia las montañas en los confines del territorio imperial sentó las bases para procesiones andinas en altura que actualmente continúan desarrollándose en forma tradicional, tanto en montañas del norte de Argentina como en nevados del sur del Perú (véase Ceruti, 2013a), en el norte de Chile y Bolivia. En trabajos etnográficos en altura se han documentado las procesiones que tienen lugar en las serranías que forman el límite oriental de la Quebrada de Humahuaca, en particular los peregrinajes colectivos a los santuarios de Punta Corral (Ceruti, 2011b) y Sixilera (Ceruti, 2015d). Asimismo, la observación participante en sucesivas

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