El imperio inka

oportunamente por el doctor Juan Schobinger, quien advirtió la manipulación malintencionada de este tipo de relatos en contextos de ataque injustificado a la praxis profesional en arqueología. Desde la perspectiva de los estudios de momias, la evidencia forense sugiere que la joven y la niña del Llullaillaco fueron enterradas vivas, aunque en estado de inconsciencia inducido por asfixia, embriaguez o por mera exposición al frío (véase Reinhard & Ceruti, 2010). La posición de los cuerpos de las niñas revela un intento póstumo de conservación del calor corporal. El caso del niño es diferente, puesto que podría haber fallecido antes de llegar a la cumbre, como consecuencia de complicaciones vinculadas a la altitud

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