tales como moldes, matrices, paletas (herramientas que junto a un yunque se usaron para hacer cerámica paleteada), sellos y piedras pulidoras. La identificación de varios lugares de manufactura en cada sitio, en lugar de un solo gran centro de producción, es significativa, porque sugiere que los productores no estuvieron agregados para aprovechar las economías de escala. Por ejemplo, no hay evidencia de producción masiva (grandes talleres con especialización por tareas y estandarización métrica y formal de herramientas y productos). Las vasijas de un tipo dado variaron en tamaño, forma y decoración. Es más, diferentes talleres produjeron distintas clases de vasijas. Hay evidencia histórica de que los ceramistas, como otros artesanos de la costa norte, estuvieron organizados en subdivisiones (también referidos como parcialidades) basadas en sus especializaciones. Las parcialidades tuvieron sus propios líderes y sus miembros vivieron juntos ya sea en comunidades separadas o en sectores dentro de grandes asentamientos (Ramírez, 1981, 1986; Rostworowski, 1981, 1989). Para la costa norte la lista de parcialidades de artesanos incluye albañiles, carpinteros, tejedores con varias especialidades (cumbicos, tintoreros, sastres, pintores de mantas, roperos), plateros, zapateros y alpargateros, petateros y esteros, y ceramistas (Ramírez, 1981, 1986). Los ceramistas estuvieron subsecuentemente divididos de acuerdo con la clase de vasijas que producían (Hart, 1983, p. 271; Rostworowski, 1989, p. 274). Sugerimos que los diversos talleres hallados en La Viña y Tambo Real representan diferentes parcialidades reclutadas para servir en los centros estatales. La organización descentralizada de los sitios de producción y la variedad de vasijas sugiere que los ceramistas continuaron organizados por unidades domesticas —lo que implica que la organización del trabajo reflejó la organización de reclutamiento—. El mantenimiento de los principios de organización local compensó cualquier beneficio potencial resultante de la reorganización de los trabajadores para la producción en serie118. ¿Qué produjeron los alfareros de Tambo Real y La Viña? No es sorprendente que hayan manufacturado los distintivos aríbalos inca (fig. 20.12) que se encuentran en todo el imperio. Probablemente, los grandes aríbalos fueron usados para servir chicha a los invitados y súbditos del inca, lo que fue un gesto de hospitalidad y generosidad que reforzó los lazos entre gobernantes y gobernados (Bray, 2003; Morris, 1979). La mayoría de los grandes aríbalos de La Viña y Tambo Real no 758
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