El imperio inka

Al mismo tiempo, debemos tener cuidado de no confundir la baja frecuencia de los estilos estatales en esta región o en otras partes del imperio con una ausencia de interés cuzqueño en la mano de obra y los recursos locales. Como Julien (1993) ha notado, algunas regiones que fueron substancialmente reorganizadas por los incas (como el área próxima a Huánuco Pampa ocupada por los Chupachu) muestran poca influencia cuzqueña en su cultura material (ver también Thompson 1967; Morris & Thompson, 1985, cap. 8). Las fuentes históricas nos dicen que, como súbditos del inca, los pobladores de la costa norte proporcionaban su mit´a (servicio de trabajo rotativo y periódico) en tierras del Estado (Ramírez, 1990, pp. 522-525) y en proyectos de construcción (Netherly, 1988a), así como en tampus (instalaciones estatales establecidas a lo largo de los caminos inca para monitorear el tránsito o administrar las áreas circundantes [Espinoza Soriano, 1967]), aunque estuvieron exentos del servicio militar, tal vez por asuntos de seguridad (D’Altroy, 2002, p. 221). Además, los incas requirieron las poblaciones de la costa norte mano de obra especializada, tal como alfareros, artesanos del metal, y especialistas en irrigación, quienes fueron reubicados en las provincias (Cieza, [1553: fol. 70v]1986, p. 170; Espinoza Soriano, 1969-1970; 1975, p. 256; Rostworowski, 1990; Zasada, 1985). Cuando los incas derrotaron a los chimú, adquirieron una vasta región rica en recursos naturales y agrícolas con una gran población (incluyendo muchos trabajadores especializados) ya organizada para proporcionar tributo a los gobernantes imperiales. El Imperio chimú se había extendido más de mil kilómetros a lo largo de la costa peruana (Moore & Mackey, 2008). En la medida que expandieron su territorio, los chimú construyeron o ampliaron los caminos y los sistemas de irrigación, establecieron centros administrativos imperiales, reorganizaron a la población regional, se hicieron cargo de las minas y los talleres metalúrgicos y capturaron artesanos a quienes reasentaron en Chan Chan, la capital en el valle de Moche111. Al mismo tiempo, en algunas áreas, las élites locales conquistadas fueron incorporadas a la jerarquía administrativa chimú, o bien se impuso un sistema de gobierno compartido entre los líderes imperiales y locales (Mackey, 2009). Si bien los incas despojaron del poder a las familias gobernantes chimú, también aprovecharon la existente infraestructura física y política imperial, lo que contribuye a la apariencia de un estado inca con mínima presencia en la región. Sin embargo, se deberían hacer dos observaciones: aunque 738

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