Wing, E. (1988). Use of Animals by the Incas as Seen in Huánuco Pampa. En E. Wing & J. Wheeler (eds.), Economic Prehistory of the Central Andes (pp. 167-179). Oxford: British Archaeological Reports 427. Xerez, F. de (1947[1534]). Verdadera relación de la conquista del Perú. Vol. 26. Biblioteca de Autores Españoles. Madrid: Atlas. Zárate, Agustín de (1862[1555]). Historia del Descubrimiento y Conquista de la Provincia del Perú. Biblioteca de Autores Españoles. Madrid: Atlas. Zuidema, R.T. & G. Urton (1976). La constelación de la llama en los Andes peruanos. Allpanchis Phuturinqa, 9, 59-119. 82 Para evitar confusiones, se usa cursiva para designar ecozonas (p.e., puna, yunga o suni) y mayúscula para regiones geográficas, que a veces tienen el mismo nombre, como sucede con las Yungas (como se conoce a la Ceja de Montaña en Bolivia y Argentina) o la Puna, nombre que se le da en Argentina a una vasta región de altura y morfología similar al Altiplano boliviano, en la que se alternan sectores de puna y suni. 83 Diferencias de latitud y de condiciones atmosféricas, entre otros factores, generan gran diversidad en los rangos altitudinales y características específicas de las ecozonas según la región. Por ello, las elevaciones atribuidas a cada «piso» son solo indicativas (confróntese D’Altroy, Nair & Protzen en este volumen). 84 Esta estrategia podría ser igualmente rotulada «agropastoril» Preferimos concebirla como diversificación del pastoreo mediante la incorporación de prácticas agrícolas para enfatizar que la ganadería ocupaba un lugar principal, no solo en la organización de la economía, sino también en la vida social y religiosa de estos grupos. 85 Cabe destacar que la importancia de los camélidos como víctimas de sacrificios está ampliamente documentada en periodos anteriores a la expansión inca, desde las tierras altas hasta la costa marítima, tanto en los Andes Centrales como Meridionales. 610
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