El cuerpo lleva, además, tres llautu de lana de alpaca trenzados y terminados en cada extremo por una borla del mismo material. Los colores son amarillo y rojo. Uno de ellos estaba colocado bajo la cabeza, otro bajo la cintura y otro en los pies (fig. 15.9). Todos los colores del ofertorio textil de esta momia son amarillos y rojos, con la sola excepción de unas pocas prendas sin teñir y que mantienen el color natural café y blanco de la lana. En cambio, el cuerpo de la niña de alrededor de 9 años está acompañado de un ajuar diferente: es negro, con una faja de color base amarillo con rojo y negro y dos sogas con borlas en rojo y negro (Checura, 1977, pp. 137-138). En total, las chuspa encontradas en el santuario son diez y dos talegas. Dos de las chuspa tienen plumas de ave sobre el tejido fino de alpaca. Una está cubierta por plumas rojas de un ave de origen tropical y la otra por plumas verdes brillantes. Un fino estudio de sus textiles fue realizado por Medvinsky, Peronard y Sanhueza (1979), lo que les permitió sugerir su vínculo con un cementerio de la zona excavado en la Quebrada de Camarones, posiblemente especializado en la producción de maíz y vinculado al complejo Inca Altiplánico. Asimismo, agregan que podría relacionarse con 528
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