explotados76. Estos patrones geométricos variables están inscritos en unidades rectangulares o cuadradas en filas o betas (según Guamán Poma) secuenciadas según lo que parece un orden aleatorio (ver Guamán Poma, 2006[1615]), fol. 87, que describe la túnica de Manco Cápac como si tuviese tres «betas» de tocapu en el medio de la prenda). El término tocapu puede referirse a una única unidad de diseño, a un grupo de unidades o, más generalmente, a un recurso gráfico: en otras palabras, es tanto singular como plural (ver capítulo 10 por Cummins). En su diccionario aimara de 1612, el padre Ludovico Bertonio (1984 [1612], p. 357) definió el término tocapu como «vestido o ropa del Inca hecha a las mil maravillas». Si bien el término en sus definiciones iniciales está vinculado solo con las prendas, el tocapu adornaba también otro tipo de objetos, especialmente los keros, los vasos rituales de los Incas con un borde acampanado. En la ausencia de cualquier tipo de evidencia documental o histórica, la derivación y significado de tocapu permanecen inciertos. Sabemos que durante el periodo incaico solo las personas afiliadas con la administración incaica estaban permitidas de utilizar prendas con diseño de tocapu (Murra, 1962). El tocapu estaba además asociado con un alto estatus social y, quizá, con un lugar de origen. La abundancia del diseño de tocapu vista en las prendas coloniales de tapicería probablemente nunca se hubiera dado en los tiempos de los incas. Múltiples filas de tocapus con motivos europeos como figuras de soldados españoles o flores, generalmente organizadas de manera diagonal, se combinaban a veces en los cinturones de las túnicas. Otros adornos, como tocapus bordados —una invención completamente colonial — pueden encontrarse en los bordes inferiores de algunas túnicas y mantos femeninos. A veces el tocapu bordado estaba acompañado por otras elaboradas imágenes bordadas de simbología europea, como leones heráldicos, castillos y banderas, tal y como podemos observar en la túnica negra bordada que pertenece al Museo Inca, en Cuzco, y al Museo de Brooklyn (Phipps, 1996, pp. 184-185, cat. no. 52). La otra innovación en las prendas de tapicería colonial fue la producción de elaborados mantos femeninos (Muthmann, 1977; Phipps, 2004a). Las mujeres incaicas de linaje real fueron representadas a comienzos de la Colonia utilizando mantos con diseños de tocapu, por ejemplo, en pinturas como la de la boda entre don Martín de Loyola y doña Beatriz Ñusta, el óleo sobre lienzo de fines del siglo XVII que se encuentra en la Compañía de Jesús en Cuzco (ver Phipps, 2004a, p. 31, fig.31). 411
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