La naturaleza visual de esta manifestación no está disociada de la sacralidad de la sustancia de la que es producida ni del entorno natural que la contiene. Otra ilustración de Guamán Poma describe de forma pictórica el concepto de camay, discutido a continuación, como existe en el estado natural de la piedra (fig. 10.25). Ilustra el mito de una piedra de gran tamaño que fue arrastrada desde una cantera hasta un centro incaico donde fue transformada en un bloque de sillar para construcción. En un momento, la piedra se agota, llora sangre y eventualmente descansa en su lugar. En este sentido, se atribuye a la roca voluntad y animación propias. Guamán Poma ilustra esto al pintar primero la superficie irregular de la piedra, sugiriendo su forma natural. Sobre la superficie, sin embargo, boceta la forma geométrica de un bloque de sillar, estado al que sería tallada al llegar a Cuzco. Más aún, anima el bloque al colocarle un par de ojos. En otras palabras, la forma de lo que la piedra será ya existe (de forma latente) dentro de su estado natural. Lo que se expresa visualmente en esta imagen colonial es la idea de camay, o la potencialidad existente dentro de cualquier estado natural que será realizada como una presencia metafísica de lo sagrado, como discutiremos a continuación. Esta noción es intensificada por el antropomorfismo de la piedra en sí misma. Guamán Poma le otorga un par de ojos que miran hacia delante y en la dirección en la que avanza. 351
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