pares. Resulta, además, igual de importante que el par esté hecho con el mismo material, quizá de la misma fuente. Es decir, el par de queros parece haber sido hecho del mismo bloque de madera, y puede haber sido que cada par de aquillas de plata y oro haya sido hecho de una misma lámina cruda de metal, ya sea plata u oro, o incluso que haya provenido de la misma vena. En ese sentido, y al igual que los queros de madera, provienen de una misma fuente y crean así un par de vasijas de estrecha relación simbólica. Como deja en claro Garcilaso de la Vega, la producción en pares se basa en las relaciones sociales representadas en los brindis rituales. Como hemos mencionado, esta relación está basada en la división en mitades de las comunidades ayllu54 en hanan y hurin, de forma que cada par de vasijas es en realidad una materialización de esta división social, tal como hemos visto entre los incas en sus celebraciones en la plaza del Cuzco. Garcilaso de la Vega se refiere incluso a este par como «hermanos». Y si bien podríamos argumentar que utiliza el significado del siglo XVII de la palabra «hermano»55, se refiere en realidad al término quechua «yanantin yanantillan», que Holguín traduce como «dos cosas hermandadas». Como señala Platt (1978) Yanantin es un término y concepto central para la identidad social en los Andes y que se materializa en la producción de aquillas y queros. En este sentido, el querocamayoc (fabricante de los queros) libera al quero de su estado natural al traer a la vida al objeto y su imagen de manera simultánea. La vasija y su diseño son interdependientes en relación con su sustancia. Esta relación es resaltada visualmente por la abstracción geométrica del diseño. El intricado espaciamiento entre las líneas crea un patrón de luces y sombras de manera que las primeras reconocen las formas presentes en el material, como parte de la madera en sí misma, algo que no es solo visual sino táctil, y percibido al sostener la vasija. Hay una integridad indisoluble entre apariencia y substancia. Conceptos similares operan entre los distintos medios del arte visual incaico. Las esculturas de piedra encontradas alrededor de Cusco y otros cencos incaicos están, como hemos mencionado, usualmente talladas siguiendo un estilo geométrico muy abstracto. Estos son sitios sagrados (huacas) y la piedra fue tallada in situ para revelar dicha sacralidad. La piedra rara vez es esculpida a imagen de algo más (fig. 10.23). El acto de cortar las piedras altera su estado natural, pero nunca pierde la apariencia material como piedra. La abstracción geométrica emerge de las formaciones naturales de las piedras de las que es parte. El sol proyecta 349
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