Esta reclusión no sucede solo en una imagen (quero) o forma arquitectónica (puerta) en particular. Sucede en medios que incluyen espacios rituales en formas conceptuales como podemos observar si volvemos a las convenciones que conforman la plaza de Cuzco. Vemos primero que estaba dividida físicamente en dos partes: una llamada Huaycapata y otra Cusipata (fig. 10.16). En todas las celebraciones rituales, esta división física era utilizada de manera que el inca de Cuzco ocupara Huaycapata mientras que todos los no incas, que venían de todo el imperio y vivían en las zonas alrededor de la ciudad sagrada, ocuparan el Cusipata. Las dos plazas estaban separadas físicamente por uno de los dos ríos: el Huatany, que marcaba la frontera occidental del centro sagrado de Cusco, o el Tullumayo, que definía el borde oriental de la ciudad. Ambos 339
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