El imperio inka

incaica no distorsionaron o tergiversaron el sistema por motivaciones políticas (ver capítulo 2 por Salomon). Finalmente, debemos tomar en cuenta que no contamos con metacomentarios de principios de la Colonia sobre el sistema administrativo incaico en un formato que podamos leer hoy. Lo único que tenemos son ejemplos de cuerdas anudadas, cuyo significado (asumiendo que sea posible descifrarlo) continúa eludiéndonos. No es mi intención repetir con detalle la información e interpretaciones de las instituciones administrativas y prácticas de los incas que figuran en los primeros estudios sobre el tema (Julien, 1988; Murra, 1975, 1982; Pärssinen, 1992; Pease, 1982; Rostworowski, 2006 [1988]; Rowe, 1982). Estos estudios nos informan sobre las características básicas de la administración incaica tal y como fueron reconstruidas del estudio de las crónicas y documentos administrativos españoles —especialmente las visitas administrativas que los funcionarios españoles hicieron a los locales (ver capítulos 2 y 6 por Salomon y Covey, respectivamente)—. Si bien inicio mi análisis con estas fuentes, rápidamente me enfoco en el aspecto del sistema sobre el que estoy más calificado de comentar y que no ha recibido mucha atención hasta hoy: el mantenimiento de las cuerdas. Habiendo pasado casi veinte años estudiando los quipus que actualmente se encuentran en museos de Sudamérica, Europa y Estados Unidos (ver Urton, 1994, 2003; Urton & Brezine, 2011), quisiera tomar información de los registros de cuerdas anudadas para demostrar cómo las características organizacionales de este complejo sistema fueron estructuradas, mantenidas y manipuladas por los khipukamayuqs, responsables de mantener los registros durante el incanato. Cerca de 850 muestras se encuentran hoy en día en colecciones de museos por todo el mundo39. La amplia mayoría de muestras proviene de sitios funerarios de los desiertos secos de la costa del Pacífico en Perú y el norte de Chile, zonas con condiciones óptimas para la preservación de textiles. Solo una colección, compuesta de 32 muestras descubiertas en una cueva en Chachapoyas, en el norte del Perú, proviene de las montañas, donde las condiciones de preservación son precarias. Debido a la baja representación andina, creemos que el corpus de las muestras disponibles carece de la diversidad de características y formatos que probablemente caracterizaron la totalidad del conjunto en tiempos incaicos. Esto es particularmente significativo respecto a los materiales; la mayoría de muestras costeras están hechas de algodón, mientras que, en las montañas, hogar de los grandes rebaños de camélidos domesticados (llamas, alpacas 290

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx