El imperio inka

insertando un día extra cada cuatro años y formar años bisiestos, duraciones mensuales variables, meses intercalares extra, etcétera. Las intercalaciones necesarias pueden ser arbitrarias, o pueden estar especificadas por algoritmos formales derivados de cálculos formales. Esto involucra el establecimiento de correlaciones de eventos en los diferentes ciclos y la realización de predicciones comprobables de las intercalaciones. La observación y registro de todo esto requiere un adecuado mapeo de los eventos celestiales en la topografía terrestre. Mecanismos que pueden ser construidos para correlacionar los meses lunares siderales y sinódicos con el año tropical. Los calendarios formales sistemáticos están basados en la emergente ciencia astronómica, estos calendarios parecen convertirse en un rasgo de control administrativo de sistemas agrícolas a gran escala. Esto está relacionado directa o indirectamente con procesos de centralización política. La intrincación de las observaciones, cálculos y sistemas de almacenamiento de información requeridos demandan una especialización a tiempo completo. Sus formas de trabajo tienden a ser ininteligibles para los agricultores que lo utilizan (Lansing, 1987, pp. 331-332; Varisco, 1993). El año estacional —es decir, el tiempo entre dos eventos estacionales recurrentes— generalmente se correlaciona bien con el calendario anual durante un periodo largo. Pero los «ajustes» entre ellos varían considerablemente de un año a otro. La incertidumbre de esto se incrementa con la altura (véase abajo). Por analogía con los ciclos astronómicos, se podría decir que cada año los agricultores tienen que «intercalar» tiempo calendárico con el tiempo estacional para programar sus labores agrícolas. Por ejemplo, las lluvias tardías están compensadas por la demora en la siembra, irrigación, cosecha y actividades similares por determinado número de días y, por el contrario, lluvias tempranas se tratan avanzando estos procesos. Se verá posteriormente que la incorporación de estructuras agrícolas aterrazadas facilita estos ajustes y permite una «intercalación» más predecible de los calendarios astronómico y estacional. ESTUDIO DE CASO: MORAY Con los antecedentes presentados en mente, ahora llamamos la atención hacia el impresionante sitio de Moray y la singular formación geométrica de su aterrazamiento agrícola. La función de esta estructura ha sido 241

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