Kellett & Aráoz Silva, 2010; Bauer & Kellett, 2010). Es decir, la evidencia arqueológica no respalda a los relatos basados en leyendas que sugieren que los chanca se desarrollaron como un grupo étnico especialmente poderoso y bien organizado durante el periodo Intermedio Temprano. Como se discutirá con mayor detalle a continuación, en lugar de asemejarse a la marcada centralización de bienes y poder que ocurrió en la región de Cuzco con los incas, el desarrollo de los chanca parece haber sido bastante similar al de las muchas otras entidades políticas relativamente pequeñas, que se distribuían a lo largo de los Andes durante el periodo Intermedio Tardío. TENDENCIAS DEL PERIODO INTERMEDIO TARDÍO Hemos brindado tres casos de estudio (wankas, collas y chancas) que ayudan a destacar la descentralización política y balcanización que ocurrió en la sierra de los Andes centrales luego del colapso de Tiwanaku y Wari. Aunque las especificidades regionales de cada uno de estos casos difieren, ellas ilustran una cantidad de tendencias comunes que ocurrieron en la serranía de los Andes entre 1000 d.C. y 1400 d.C. Esto incluye: el extendido abandono de los asentamientos de fondo de valle, la construcción de nuevos sitios en las crestas y cimas de los cerros, una creciente prevalencia de la guerra, la diversificación de las prácticas de subsistencia y una general falta de centralización regional. En contraste, el trabajo de campo en la región de Cuzco indica que el curso del desarrollo sociopolítico siguió un camino muy distinto en el centro de los incas. Formación del Estado en la región del Cuzco Aunque Rowe (1944) dirigió excavaciones en la cuenca de Cuzco para desarrollar una secuencia cronológica, los patrones de asentamiento de la región del Cuzco siguen sin investigarse desde la década de 1980. La primera prospección a gran escala fue conducida por Bauer, entre 1984 y 1987, e incluyó el reconocimiento de un área de 600 km2 inmediatamente al sur del Cuzco (Bauer, 1992). Los resultados de esta prospección no solo demostraron la necesidad de contar con información regional de los asentamientos de Cuzco, sino también reveló la problemática naturaleza de confiar en las crónicas para asumir una cronología general de la formación del Estado. Dos prospecciones siguientes ampliaron este proyecto inicial: la primera de un área de 350 km2 en la propia cuenca del Cuzco entre 1997 y 1999 (Bauer & Covey, 2002) y otra de un área de 300 km2 al norte de 154
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