El Estado en la sombra

profundamente dividida» (1979, p. 10). 35 Por documentación original recientemente publicada sabemos más detalles de los esfuerzos desplegados por el gobierno provisorio, a lo largo de 1881, para que el general Cáceres desconociera el gobierno de Piérola y se sometiera a la autoridad de García Calderón. Así, en junio de ese año tuvo lugar en la sierra central una entrevista entre Manuel María del Valle —representante del gobierno provisorio— y Cáceres. Según la versión de Del Valle, Cáceres ya estaba convencido de la conveniencia de «separar a Piérola de la escena política», aunque no tenía claro el modo de hacerlo. Señalaba también Del Valle que notaba en Cáceres un gran deseo de formar parte de una junta de gobierno, y que su ambición personal era un factor muy importante que debía considerarse (Castro, 2009, pp. 323-330). 36 James A. Garfield (Cuyahoga, Ohio, 1831-Elberon, Nueva Jersey, 1881). Miembro del Partido Republicano. Vigésimo presidente de los Estados Unidos, elegido en 1881. Murió debido a un atentado que sufrió ese mismo año (De Bruhl, 1980, p. 335). 37 James G. Blaine (West Brownsville, Pensilvania, 1830-Washington, 1893). Político norteamericano, perteneciente al Partido Republicano. Fue designado Secretario de Estado por el presidente Garfield y años después desempeñó las mismas funciones bajo la presidencia de Grover Cleveland (De Bruhl, 1980, pp. 84-85). 38 Cuando estuvo establecido en Cajamarca y en Huaraz, el gobierno de Montero contó con un gran respaldo desde Lima, con la actuación allí de la Delegación del gobierno y de la Agencia Confidencial. Cuando posteriormente se estableció en Arequipa, su representatividad disminuyó, mientras crecía la vigencia de Miguel Iglesias, luego de su famoso «grito de Montán». 39 ACMRE, CC150, 1881-1882, 23.11.1881, f. 1. 40 En la memoria que redactó de su labor como jefe político y militar del Centro del Perú, Cáceres explica cómo en un principio consideró imposible someterse al gobierno de la Magdalena, porque había surgido «a la sombra de la bandera chilena, proyectando sobre sus propósitos un tinte funesto que mortificaba la delicada susceptibilidad del patriotismo». Sin embargo, meses después reconoció al gobierno provisorio, al comprobar que García Calderón no se había sometido a los intereses chilenos, sino que había sostenido «con todas sus fuerzas la causa de la autonomía nacional», por lo cual había sido enviado al cautiverio por los chilenos. Otra razón que llevó a Cáceres a reconocer al gobierno provisorio fue la de no parecer un obstáculo para que el gobierno de los Estados Unidos interviniera en el conflicto, «procurando a su amparo un tratado que no menoscabase la integridad territorial» (2010, pp. 106-108). Tal como lo manifiesta José Salvador Cavero, quien colaboró muy de cerca con Cáceres como secretario general del ejército del Centro, entre noviembre de 1881 y enero de 1882 Cáceres evaluó la posibilidad de asumir la jefatura suprema de la nación, que le había sido ofrecida por los jefes y oficiales de su ejército. Sin embargo, su propósito era el de propiciar, desde esa posición, la formación de una junta de gobierno que unificara a los peruanos. No obstante, al comprobar que la mediación norteamericana, en coordinación con el gobierno provisorio, se convertía en una realidad, declinó la referida jefatura y se adhirió al gobierno provisorio el 24 de enero de 1882 (1972-1974, pp. 23-24; véase también Cáceres, 2010, pp. 138-139). 95

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