El Estado en la sombra

Así, pues, los diarios promovidos por los chilenos en Lima buscaron presentar una imagen triunfalista y de dominio de la situación de parte de las fuerzas del país del sur y de sus autoridades. La realidad, sin embargo, fue más compleja, y el triunfo final en la guerra requirió mucho más tiempo del esperado por ellos. La victoria en la Guerra del Pacífico no solo representó para Chile la obtención de evidentes ventajas geopolíticas; también fue económica y socialmente muy favorable, al punto de que se llegó a afirmar que había tenido un papel preponderante en la «salvación» nacional. En efecto, hacia 1879 Chile estaba atravesando por graves problemas económicos, y su gobierno afrontaba una también grave crisis política. Carmen Mc Evoy ha explicado de modo muy ilustrativo cómo la guerra significó una oportunidad crucial para salvar muchos de esos problemas: se superó la crisis monetaria, los índices de criminalidad disminuyeron y, sobre todo, se recibieron —además de las ganancias territoriales— inmensas riquezas: salitre, guano, minerales y las importantes rentas de aduanas del Perú, junto con la indemnización de guerra (2011a, pp. 36-38). Al preparar las expediciones a la costa norte, Patricio Lynch diseñó un plan que, en teoría, debió haber obligado al Estado peruano a firmar la paz bajo las condiciones impuestas por Chile. En junio de 1880, en carta al presidente Aníbal Pinto119, Lynch explicaba las ventajas que acarrearían las incursiones contra las localidades del norte del Perú: entre otras, se podría obtener contribuciones de muchos acaudalados propietarios que hasta ese momento no habían sufrido los estragos de la guerra; se generaría un clima de temor en la población; se podría suscitar un ambiente de revuelta entre los peruanos frente al gobierno de Piérola; se generarían noticias que tendrían un impacto favorable en la opinión pública chilena (Torrico, 2012, pp. 49-50). La ocupación chilena de la capital, a partir de enero de 1881, trajo consigo un cambio progresivo en la administración de la ciudad. En principio los chilenos respetaron la competencia de la Municipalidad en los asuntos administrativos en ausencia del gobierno, y facilitaron la elección de un gobierno provisorio, con el que buscarían negociar la paz. Paralelamente, Chile tomó la administración de las aduanas de los más importantes puertos peruanos120. En ese contexto, cuando Lynch asumió la jefatura del ejército de ocupación, en mayo de 1881, se estableció un esquema más complejo y organizado de control del territorio, basado en una importante fuerza 85

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