(1919, III, p. 264). Sin embargo, la nota publicada en La Situación, el 11 de enero de 1882, indicaba lo siguiente: Tenemos la satisfacción de anunciar que el general en Jefe del Ejército se encuentra entre nosotros. Ha vuelto de la expedición que hizo al interior con el objeto de batir a las fuerzas de Cáceres y llega bueno y satisfecho de su tarea. Y tiene razón […]. A su llegada a las poblaciones, el señor Lynch ha sido recibido con toda clase de cariños y consideraciones. Nadie ha tenido ni siquiera la intención de oponerle resistencia para acceder a sus deseos. En diferentes puntos, el señor Lynch ha encontrado cadáveres de oficiales y soldados de las montoneras, probablemente de los mismos que se sublevaron pocos días antes de la expedición. […] Los prisioneros tomados de paso por la expedición, no tienen frases para contar las crueldades de Cáceres. Su brazo solo se levantaba para dar muerte a uno de sus subalternos. En Chosica se encontró dos cadáveres de individuos recién fusilados y en Matucana siete oficiales que habían sido muertos por orden del mismo señor Cáceres […]118. Por otro lado, mientras la Delegación comunicaba a Carrillo el nombramiento de Iglesias como jefe político-militar de los departamentos del norte y el traslado de Montero a Huaraz [54 y 58], en Lima La Situación —en su edición del 23 de febrero de 1882— se refería a esos hechos de la siguiente manera: A última hora. Cajamarca. Dispersión de las tropas de Montero. Por pasajeros de Cajamarca llegados a San Pedro se sabe que el contralmirante Montero no es ya el jefe del ejército del Norte. Las tropas bajo el mando del coronel Iglesias, en el primer momento, parece que han sido dispersadas por el ex ministro de guerra. Se espera de un momento a otro la confirmación de estas noticias, que hace cerca de ocho días dimos editorialmente. 83
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