El Estado en la sombra

en dinero y en especies; y en muchos casos procedían a destruir los inmuebles y haciendas. No hace falta subrayar la alteración del orden social y económico que esta situación trajo consigo. Por otro lado, también la población del interior del país tuvo que afrontar el paso de tropas y de guerrillas peruanas, que igualmente solicitaban contribuciones para su sostenimiento, ya fueran en dinero o en especies. Asimismo, solicitaban el reclutamiento de soldados para las tropas o las guerrillas. En varios casos, estas exigencias provocaron clara resistencia en la población (Contreras, 2012, p. 144). Sin embargo, debemos advertir que dichas exigencias no revistieron el alto grado de violencia y coacción propio de los requerimientos de las tropas chilenas. Además de las alteraciones que estos sucesos producían en el orden económico y social, hubo localidades que afrontaron otro tipo de adversidades, como epidemias de fiebre amarilla o de tifus. Esto ocurrió, por ejemplo, en Lambayeque, en Trujillo, en Tarma y en Junín94. En comunicación del 27 de febrero de 1882, los delegados del gobierno provisorio informaban a Camilo Carrillo, comisionado en el Sur, de que la epidemia de fiebre amarilla en Trujillo estaba causando graves estragos. Referían que había muerto por este mal un oficial chileno, y que era muy probable la retirada de las tropas de ocupación de esa zona. Además, informaban que, como medida de precaución, las autoridades chilenas planeaban cerrar al comercio algunos de los puertos del norte [58]95. También los delegados efectuaron envíos de medicinas a la sede del gobierno provisorio: así lo hicieron, por ejemplo, el 18 de febrero de 1882, cuando remitieron al ministro de Beneficencia doce tubos capilares de fluido vacuno y doce frascos de quinina «Pelletier», que les habían sido solicitados [52]. Igualmente, anunciaron que el 1 de junio de 1882 emprendería viaje a Huaraz un médico, para prestar servicios donde el gobierno lo considerara necesario. Con el médico se hizo el envío de «una caja de cirugía y un botiquín bien surtido», de acuerdo con lo solicitado. Se informaba también que la Delegación le había pagado al citado médico los gastos de viaje, así como una cantidad a cuenta de sus sueldos futuros [213]. 67

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