demanda como fertilizante, sobre todo en Inglaterra. Con los recursos que el guano produjo, muchos comerciantes y terratenientes alcanzaron gran importancia económica y política, y se convirtieron en la «espina dorsal» de la clase dirigente peruana. El guano respaldó una política de gran endeudamiento externo, que llevó a que el Perú se convirtiera en uno de los primeros deudores a nivel mundial. Por otro lado, el contexto descrito facilitó la aparición del Partido Civil, que puso a Manuel Pardo en la presidencia y terminó con las varias décadas de predominio político de los caudillos militares (Bonilla, 2005, pp. 659 y 685). Durante los cuatro años de su gobierno —entre 1872 y 1876—, Pardo y los civilistas intentaron desarrollar su proyecto de la «república práctica». En efecto, plantearon una serie de reformas, caracterizadas por sus elementos republicanoliberales. Así, buscaron la estabilización económica, la reforma fiscal, la consolidación del Estado, la organización de la Guardia Nacional y la ampliación de la frontera económica. Igualmente, pusieron énfasis en el desarrollo de la educación y en la formación del ciudadano republicano. Sin embargo, este proyecto se vio frenado por variadas circunstancias, entre las cuales fueron especialmente importantes la crisis del modelo guanero y la consecuente bancarrota del Estado (Mc Evoy, 2007, p. 243). Con la ocupación de Lima por los chilenos se hizo más evidente la división política entre los dirigentes peruanos, reflejada por la existencia paralela de dos gobiernos durante varios meses: el de Piérola en la sierra, y el denominado gobierno provisorio de García Calderón en Lima, instalado en el pueblo de la Magdalena con la tolerancia de los chilenos, ya que tenían la esperanza de que pudiera aceptar sus condiciones para llegar a la paz. Sin embargo, con el paso de las semanas y los meses, los chilenos comprobaron que García Calderón no cedía a sus presiones. Por su parte, Piérola renunció a la presidencia en noviembre de 1881. Así, ya durante los primeros meses de 1882 la autoridad del gobierno provisorio — presidido por Lizardo Montero, a causa del destierro a Chile de García Calderón— fue aceptándose cada vez más a lo largo del territorio peruano. En este sentido, uno de los momentos más importantes fue el de la adhesión de Cáceres a su autoridad. Precisamente durante esos meses Candamo y Elías desarrollaron su labor de delegados y agentes confidenciales del gobierno de Montero en Lima. 17
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