El Estado en la sombra

Su Excelencia el Primer Vice-Presidente de la República, encargado del Poder Ejecutivo, se ha servido nombrarnos delegados en esta capital, para proceder en nombre y representación del gobierno; y autorizados en tal carácter para adoptar todas las medidas que tiendan a la unificación de la República, bajo el régimen constitucional, tenemos la honra de dirigirnos a usted y a los señores ........................................ para que formando una junta que puede llamarse Constitucional, procuren por todos los medios que les sugiera su solicitud por el bien público, alcanzar ese resultado, en lo que toca al departamento de ................................. La extraordinaria situación del país, creada por la guerra desastrosa que hoy amenaza nuestra independencia misma, y la anarquía a que nos ha arrastrado el régimen arbitrario de la dictadura, paralizando la energía nacional, hacen urgente e imperiosa la necesidad de que la parte sensata e ilustrada de la Nación aplique su actividad y sus esfuerzos al restablecimiento del orden interior, al amparo de la Constitución, símbolo verdadero de la fuerza y de la dignidad de la República y al más fuerte lazo de unión en estos tristes momentos, en los que, sobre todas las ambiciones personales, debe levantarse la ley como la voz suprema de nuestra nacionalidad amenazada. Esperamos que usted, que tantas pruebas tiene dadas de amor a su país, contribuirá hoy más que nunca a restablecer en aquel importante departamento el orden constitucional, persuadido como debe usted estar de que así únicamente podrá salvarse la República, pues solo de ese modo encontrará apoyo eficaz en el exterior y la unión sólida de sus fuerzas para oponerla al enemigo común. Si, como lo esperamos, se digna usted aceptar esta comisión, prestará un señalado servicio al país y obligará la gratitud del Supremo Gobierno. Para establecer en los trabajos de la Junta el orden indispensable, nos parece que debe dársele una organización formal, designando un presidente y un secretario, sirviendo el primero de representante de ella ante esta Delegación. En cuanto a la naturaleza de esos trabajos y a la clase de medios que debe emplear para alcanzar el fin apetecido, no creemos necesaria ninguna indicación particular, y confiamos enteramente en el celo patriótico y discreción de los señores que deben componerla. Le encomendamos, sí, muy especialmente, proponer a esta Delegación el relevo de las autoridades que a su juicio deban ser destituidas, designando las personas con quienes convenga reemplazarlas; y proponer 152

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