guerra con Chile comandaba el transporte «Chalaco», para luego pasar a la corbeta «Unión». Al mando de esta enfrentó en varias ocasiones los barcos enemigos. Al producirse la ocupación de Lima, tuvo que cumplir la orden de hundir la corbeta. A partir de ese momento pasó a ocupar diversos cargos públicos, como el de prefecto de Ica. Al concluir la guerra se le encomendó el mando del vapor «Santa Rosa». Llegó a ser comandante general de la Escuadra y director de la Escuela Naval. Fue elegido senador por Áncash en 1886, y se desempeñó como ministro de Guerra y Marina en 1883, en 1893 y en 1902 (Castañeda & Ortiz, 2007, p. 276). En 1902 fue nombrado director de la Escuela Naval. En 1923 se le otorga el grado de vicealmirante (El Comercio, 1994, III, p. 192). En El Perú Ilustrado, del 16 de febrero de 1889 hay una biografía de este personaje. 70 Para Lynch, la rivalidad entre estas dos fuerzas peruanas radicaba en la disputa por los «fuertes tributos que agobian al país y hacen del todo odiosa su existencia, tanto a nacionales como a extranjeros», ingresos que bien podían beneficiar al ejército de la ocupación (1882, documentos, p. CCXVI). 71 Francisco Yábar (2009, III, pp. 167- 193) y Rolando Pachas (2007, pp. 217-249) efectúan un análisis más profundo sobre estos hechos. 72 Arnaldo Panizo era coronel de artillería al momento de declararse la guerra con Chile. Participó en la campaña del sur y en la defensa de Lima. En octubre de 1881 se encontraba en Ayacucho y fue nombrado por Piérola comandante en jefe del ejército del Sur. Cuando Piérola dimitió y ordenó que sus fuerzas militares pasaran a estar bajo las órdenes de Cáceres, Panizo acató esa disposición. Sin embargo, cuando Cáceres se adhirió al gobierno provisorio, desconoció su autoridad (Manrique, 1981, pp. 141-142). 73 En una carta dirigida a Francisco García Calderón, el 15 de febrero de 1882, Montero le ofreció ser canjeado por él, para que este pudiera regresar al Perú y estudiar las posibilidades del establecimiento de los términos de la paz. Dice Montero en la carta: «Si usted le dijera al Gobierno de Chile: “Necesito ir al Perú con el objeto de estudiar el estado de la opinión pública e inquirir todo lo que pueda hacer en favor de la paz, dando como garantía la persona del contralmirante Montero, actual presidente de mi país, quien quedaría sujeto a responsabilidad, como prisionero de guerra, mientras yo estudio la situación”: tengo la seguridad que adoptaría este nuevo camino que usted le presentara. [...] Comprometo solemnemente mi palabra para cumplir con fidelidad lo que usted acuerde con el Gobierno de Chile sobre el asunto que motiva esta carta» (García Calderón, 1949, pp. 62-63). Aportes importantes sobre la gestión de Montero en Cajamarca y sobre la participación de Cajamarca en la guerra con Chile son ofrecidos en las investigaciones de monseñor Dammert (1983) y de Francisco Yábar (2009, II). Sobre la gestión del gobierno de Montero, y en especial sobre las relaciones con Bolivia, debe consultarse el trabajo de Daniel Parodi (2001). 74 Encina no consigna la jefatura político-militar de José de la Torre en el Sur. 75 Antonio Arenas (Lima, 1808-1895). Hombre de derecho, fue representante del Perú en la conferencia de paz celebrada en Arica, en la corbeta norteamericana Lackawanna. Desempeñó importantes tareas políticas. Fue teniente en la quinta compañía del batallón N° 40 de la reserva en la campaña de Lima de 1881 (Ministerio de Guerra, 1981, p. 104). 100
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