El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- 75 - parte en la acción, y sin disparar un olo tiro; y sucedió que en lo más encarnizado de la batalla, .en el punto decisivo para el General ...... el Conspirador tomó soleta!!! ...... Mi comportamiento, en la batalla de Arequipa. creóme grande reputación de hombre valiente, y esta reputación en el Perú, es la vara mágica que allana todos los caminos, aún los que conducen á los pues– tos más pacíficos y tranquilos, como son los cargo~ concejiles, y los de beneficencia; y no digo el de la presidencia de la República, porque de antiguo se ha establecido que aquel sea el premio del vencedor e n la última batalla librada contra el Gobierno: Si h~ de decir verdad, preciso es declarar que aquella fama de valeroso, qu,~ mal de mi grado, me dieron, después de la batalla de Arequipa, me provo– caba á reírme de mí mismo. Mi esforzado valor en aquel hecho de armas, no fué sino resultado de mi falta de conocimientos mi– litares, y quizá tambien je mi falta de serenidad en aquellos momentos. Pero no soi yo el único hombre político, á quien el público le ha atribuido cualidades y méritos que jamás tuvo, ni aún fingidos. Malograda y sofocada en su cuna la revolución, quedéme yo, como es de suponer, en el número de los caidos. Un militar caido es algo así como la rueda de una máquina rota y desarmada; no sirve para
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