El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

- 64 - militar, y todo cuanto con la defensa de la plaza si– tiada se relacionara. Aquello estaba en pleno desba– rajuste. Para dar idea de los desaciertos del Conspirador, bastará decir que: estando frente al enemigo, y en víspera de una gran batalla, se ocupaba, ¿en que cree- rán ustedes? ...... pnes se ocupaba en cambiar los vivos rojos de los vestidos de los oficiales por vivos azules. Y esto cuando faltaba el dinero para forjar balas y vestir á la tropa. Para premiar á los que ya suponía vencedores dió decretos churrillerescos é inconvenientes; y como en el terreno militar no conocía de la misa la media, quiso por inspiraciones pueriles, realizar cambios de jefes de uno á otro batallón, sin comprender toda la significación de esos cambios, en vísperas de un com– bate. Sin cuidarse de los asuntos de mayor importan– cia, se preocupaba con nimia perseverancia, de co– sas superficiales y vanas, y dando vuelo á sus vani– dosas ostentaciones, se aprestaba desde antes de li– brada la batalla, con los arreos que había de lucir en su entrada á Lima. Por más que parezca inverósi– mil, he de apuntar aquí un detalle típico en su géne– ro: cuando el dinero faltaba y el tiempo urgía, él se ocupaba en hacer fundir un gran casco de oro maci– so, con el cual había de llegar en Lima, hasta el P~ - lacio de Gobierno. A semejanza del gran casco, eran todos los aprestos bélicos de mi amigo el Conspirador ..... .

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