El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- 172 Nuevamente principiaron las tramitaciones del juicio que como conspirador debía seguírseme; nue– vamente volví á estar bajo la vigilancia de mis carce– leros, y sufriendo las visitas de los encargados de Juzgarme. Esta vez mis amigos brillaron por la ausencia.; ninguno se cuidó como en otro tiempo, de venir dia– riamente á informarse de mi salud y á prestarme compañía, pasando largas horas en mi prisión ¿Qué se hicieron esos fanáticos partidarios mios? Sin mas norte que su propia satisfacción, huye– ron del mal tiempo, cual huyen del invierno las ban– das de golondrinas! Ni uno solo ha llegado hasta aquí para nianifes– tarme su amistad ú ofrecerme su adhesión. Qué triste es la soledad que se sigue al bullicio de la gloria! ...... Qué solitaria es la prisión del hombre público, cuya grandeza ha principiado á decrecer! ... Cuán horrible es descender, cuando se ha pisado los últimos escalones de la gloria! ..... .
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