El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

VIIL Un día; nó, era de noche y yo acababa ele arrojar– me sobre mi lecho, presa de uno de esos accesos de lágrimas, que, aunque no corrían de mis ojos, caían gota á gota sobre mi corazón . Las diéz de la noche acababan de sonar, cuando se presentaron efl mi casa los gendarmes; venían á á.presarme y para ello traían una orden escrita que me entregó el oficial que los conducía Y yó sin hacer objeción ninguna, me entregué á ellos, como si tuviera prisa de salir de allí, casi go– zoso, feliz al verme sacado de aquella casa, donde la vida convirtióseme en doloroso suplicio, tanto mas horrible, cuanto que mi voluntad era impotente para salvarme. ¡Oh! me recuerdo · bien de aquella impresión! Acababamos Ofelia y yo, de ser actores de una de esas escenas ruidosas, de acusaciones é insultos, e:iue d_eben ser el punto final de las relaciones de dos

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