El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
III. Después de haber casi olvidado á Ofelia, y también mi desgraciada visita á su casa, un nuevo é inespera– do suceso, volvió á colocarme en presencia de ella . Un día regresaba yo de Chorrillos, y en la parada que hace el tren para tomar pasajeros en las estacio– nes del Barranco, subió al mismo coche que yo ocu– paba, una mujer lujosamente ataviada, que al pronto no alcancé á reconocer . Como nos hallásemos en la época canicular de la estación de baños, los coches del tren estaban todos ocupados por la multitud de paseantes que acuden á esos ~ueblecillos balnearios. Pero siguiendo la tra– dicional cortesanía de las costumbres peruanas, que tan caballerosamente rinden culto al bello sexo, va– rios individuos pusiéronse de pié, para cederle el / J I
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