El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
17, - temente conducidos quizá mejor que por mi tino, por 81 artificio. Ella me habló con ínsistencia casi con petulancia de su espo o, de las causas por las que él vivía alejad0 ele ella; parecía tener empeño en manifestarse como modelo de fidelidad á la , ez que me dejaba com– prender que su esposo en viaje por el momento, no faltaba un solo vapor de escribirla, siempre anheloso de r gresar á su lado. H ablamos luego ele cosas insignificantes; ella con ~sa animacíón propia de ciertas mujeres, que ponen mayor entusiásmo mientras más nécio y baladí es el tema; yo más preocupado en observarla y estudiar– la que en atender á su animada charla.• o obstante noté cierta ceremoniosa frialdad, con la que preten– día eludir, lo que en estilo de enamorados, llamaría yo mi declaración. Cuando me retiré del lado de Ofelia llevaba el con– vencimiento de que igualmente descontentos había– mos quedado ella con mi reserva, y mi aire obser– Yador, como yo con sus pretensiones de mujer hon– rada, y su conversación insulsa y bulliciosa. Confieso también, que sentí algo de despecho, de la ,·anidad herida, al ver que Ofelia no me hubiera ha– blado de mi candidatura, ni de mi gran popularidad, ni de mís ruidosos triunfos políticos que ella conocía ·egún me manifestó en casa d Erne ·to . Además de una tonta, esa mujer s incapáz de comprendcrme-decíame yo con ese puntillo de la Yanidad herida.
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